4 sept 2012

Bienvenida

Siempre se dice que, cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. Llevo dos días buscando empleo -que es como "estar en paro", pero no es lo mismo-, tras el cierre inesperado de GTM, la productora de televisión que grababa noticias para "7 Región de Murcia". Ahora que, por el momento, voy a tener tiempo de sobra, quiero dedicarle algo de tiempo a la Filatelia.

Aprendí a disfrutar con los sellos de correos gracias a mi abuelo. Él empezó a coleccionar estampillas en los años 1910, y murió en 1988 conservando toda la pasión por esos delicados trozos de historia; esas auténticas obras de arte. Un buen día yo también empecé a juntar sellos, que en los años 80 eran tan habituales como hoy la cancioncilla de Nokia. Conseguí media docena y los guardé en un cajón, envueltos en un trocito de papel albal. Ése fue mi primer álbum de sellos; unos días más tarde mi Madre encontró el "álbum" y se lo contó por teléfono a mis abuelos. Su nieto mayor, que además se llamaba como él, había heredado la pasión por la filatelia.

Unas semanas después cumplí 9 años, y el regalo que me hicieron mis abuelos fue un pequeño clasificador de sellos que aún guarda algunos ejemplares especialmente curiosos.

Si este modesto blog, Matado y sin matar, sigue adelante, tendré el gusto de compartir con los lectores algunas piezas de mi modesta colección. No hay ningún sello millonario, ninguna rareza de catálogo especializado. Sólo pequeños rectángulos, o cuadrados, o también triángulos, cargados de arte y de historia.

Un saludo, y gracias por acompañarme.

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