Ayer,
15 de septiembre, Centroamérica celebró el Día de la Independencia. En ese día,
las colonias españolas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa
Rica firmaron el Acta de Independencia de América Central. La zona se incorporó
al Imperio Mexicano, que se había emancipado unos meses antes, manteniendo una
cierta autonomía como Provincias Unidas de Centro América.
En
julio de 1823, las Provincias Unidas decretaron su independencia de México, de
España y de cualquier otro país. Nació entonces la República Federal de Centro
América, que incluía las antiguas colonias de El Salvador, Costa Rica,
Honduras, Guatemala y Nicaragua, más un sexto Estado: Los Altos, que englobaba
partes de la actual Guatemala y el actual Estado mexicano de Chiapas.
En
1838, la República Federal de Centro América comenzó a disgregarse. En abril de
1838 se marchó Nicaragua. En octubre de 1838 lo hizo Honduras, y el mes
siguiente Costa Rica. En 1839 Guatemala absorbió a Los Altos, que había perdido
la parte de Chiapas un tiempo antes en beneficio de México. Finalmente, en 1841
la República se consideró formalmente disuelta.
El
mapa de Centroamérica se completa con dos Estados que siguieron trayectorias
diferentes. En 1821, mientras los demás países del territorio formaban las
Provincias Unidas, los revolucionarios de Panamá siguieron la idea bolivariana
de crear una América unida y se vincularon a Colombia. La idea de Bolívar no
cuajó; durante el resto del siglo los panameños trataron de emanciparse en
varias ocasiones, hasta que en 1903 proclamaron la independencia de Panamá.
Por
otra parte, desde el siglo XVII los británicos y los españoles se habían
disputado la zona de la actual Belice. El territorio formó parte de las
Repúblicas Unidas, aunque siguió bajo control de facto de los ingleses. En 1840
fue declarada colonia británica -Honduras Británica-. Se independizó en 1981,
aunque Isabel II de Inglaterra sigue siendo la Jefa del Estado.
A
diferencia de otras colonias -Cuba, Puerto Rico, Filipinas o los territorios
africanos-, la independencia de estos países fue varias décadas anterior al
nacimiento de la Filatelia española (1850), por lo que no hay sellos
coloniales. Sería interesante plantearse algunas ucronías, que, siguiendo el estilo de otras colonias, podrían haber dejado sellos tan pintorescos como éstos:
Hipotéticos sellos coloniales españoles de Centroamérica
Los
vínculos históricos, culturales y sentimentales han hecho que los motivos
americanos sean una constante en nuestros sellos, con independencia de la época
histórica. Sería ocioso enumerar las decenas de sellos españoles con alguna
referencia a Hispanoamérica. La primera serie en la que se hizo referencia a la
Conquista y la colonización americana fue la Pro Exposiciones de Sevilla y Barcelona, de 1929 (Edifil 434-447;
también hay serie sin dentar), uno de cuyos motivos -los valores faciales de
1c, 15c, 25c- reproduce un galeón entrando en Sevilla, sin duda procedente de
América. Aunque la primera serie específica fue la de 1930 del Descubrimiento de América (Ed. 531-546;
también sin dentar), donde ya aparecen las tres carabelas, la despedida de
Colón en Palos y el desembarco en Guanahaní el 12 de octubre de 1492.
Tras
el cambio de régimen, la II República mantuvo el interés por los motivos
hispanoamericanos. De hecho, su primera serie propia -hasta entonces sólo
habían sobrecargado sellos con la efigie de Alfonso XIII o algún Pegaso- fue la
de octubre de 1931 sobre el III Congreso
de la Unión Postal Panamericana, que se divide en tres series: Edifil
604-613, de franqueo ordinario; Ed. 614-619, de correo aéreo; y Ed. 620-629, de
servicio oficial (las tres también en series sin dentar).
Tras
el Alzamiento Nacional (18 de julio de 1936), el Estado Español se constituyó
primero en Salamanca, luego en Burgos y luego en Madrid tras la conclusión de
la Guerra Civil. Desde el primer día empezó a emitir sellos de correos, algunos
de los cuales se solapan con los vigentes en el cada vez más reducido
territorio republicano. Franco le dio más realce a la Conquista de América,
siguiendo el afán de reconstruir un Imperio, de manera más espiritual que
territorial. El antiguo Imperio Español de los Reyes Católicos, y por tanto la
gesta de Colón evangelizando todo un continente, era una contraposición
perfecta a la II República cuyos enemigos la tildaban de atea, carente de
valores y enemiga de todo lo bueno y noble que había en el carácter español. Isabel
y Fernando aparecieron desde el primer día, en numerosas series; también se rindió
homenaje al Cid Campeador, la batalla de Lepanto o el Milenario de Castilla.
El
primer sello franquista con temática propiamente americana apareció dentro de
la serie del Día del sello y fiesta de
la Hispanidad de 1946 (Ed. 1002-04; también sin dentar), uno de cuyos
motivos (Ed. 1004 de 5'50 pta., un valor facial realmente elevado para la
época) representa a fray Bartolomé de las Casas con un indio medio desmayado en
brazos, seguramente extasiado ante el descubrimiento de la religión católica.
Sellos de Bartolomé de las Casas, sin dentar (Ed. 1004sd)
Foto, Todo Colección www.todocoleccion.net
El
reinado de Juan Carlos I ha mantenido el vínculo con Hispanoamérica. En 1976 se
hizo un sello conmemorativo de su Primer
viaje al continente americano (Ed. 2333), con ocasión de su visita a los
Estados Unidos. En realidad se trataba de la primera vez que un Rey de España
pisaba el continente que habíamos descubierto 500 años atrás.
Volviendo
a Centroamérica, Nicaragua fue el motivo de la serie de la Hispanidad 1973 (Ed. 2154-57), con motivos que representaban, entre
otros, su catedral de León y varias casas coloniales.
Por su parte, la
serie de la Hispanidad 1976 (Ed. 2371-74), estuvo dedicada a Costa Rica,
mientras que la de Hispanidad 1977
(Ed. 2439-42) hizo lo propio con Guatemala.










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