16 sept 2012

La independencia de Centroamérica



Ayer, 15 de septiembre, Centroamérica celebró el Día de la Independencia. En ese día, las colonias españolas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica firmaron el Acta de Independencia de América Central. La zona se incorporó al Imperio Mexicano, que se había emancipado unos meses antes, manteniendo una cierta autonomía como Provincias Unidas de Centro América.

En julio de 1823, las Provincias Unidas decretaron su independencia de México, de España y de cualquier otro país. Nació entonces la República Federal de Centro América, que incluía las antiguas colonias de El Salvador, Costa Rica, Honduras, Guatemala y Nicaragua, más un sexto Estado: Los Altos, que englobaba partes de la actual Guatemala y el actual Estado mexicano de Chiapas.

En 1838, la República Federal de Centro América comenzó a disgregarse. En abril de 1838 se marchó Nicaragua. En octubre de 1838 lo hizo Honduras, y el mes siguiente Costa Rica. En 1839 Guatemala absorbió a Los Altos, que había perdido la parte de Chiapas un tiempo antes en beneficio de México. Finalmente, en 1841 la República se consideró formalmente disuelta.

El mapa de Centroamérica se completa con dos Estados que siguieron trayectorias diferentes. En 1821, mientras los demás países del territorio formaban las Provincias Unidas, los revolucionarios de Panamá siguieron la idea bolivariana de crear una América unida y se vincularon a Colombia. La idea de Bolívar no cuajó; durante el resto del siglo los panameños trataron de emanciparse en varias ocasiones, hasta que en 1903 proclamaron la independencia de Panamá.

Por otra parte, desde el siglo XVII los británicos y los españoles se habían disputado la zona de la actual Belice. El territorio formó parte de las Repúblicas Unidas, aunque siguió bajo control de facto de los ingleses. En 1840 fue declarada colonia británica -Honduras Británica-. Se independizó en 1981, aunque Isabel II de Inglaterra sigue siendo la Jefa del Estado.

A diferencia de otras colonias -Cuba, Puerto Rico, Filipinas o los territorios africanos-, la independencia de estos países fue varias décadas anterior al nacimiento de la Filatelia española (1850), por lo que no hay sellos coloniales. Sería interesante plantearse algunas ucronías, que, siguiendo el estilo de otras colonias, podrían haber dejado sellos tan pintorescos como éstos:



 Hipotéticos sellos coloniales españoles de Centroamérica


Los vínculos históricos, culturales y sentimentales han hecho que los motivos americanos sean una constante en nuestros sellos, con independencia de la época histórica. Sería ocioso enumerar las decenas de sellos españoles con alguna referencia a Hispanoamérica. La primera serie en la que se hizo referencia a la Conquista y la colonización americana fue la Pro Exposiciones de Sevilla y Barcelona, de 1929 (Edifil 434-447; también hay serie sin dentar), uno de cuyos motivos -los valores faciales de 1c, 15c, 25c- reproduce un galeón entrando en Sevilla, sin duda procedente de América. Aunque la primera serie específica fue la de 1930 del Descubrimiento de América (Ed. 531-546; también sin dentar), donde ya aparecen las tres carabelas, la despedida de Colón en Palos y el desembarco en Guanahaní el 12 de octubre de 1492.




 











 
Tras el cambio de régimen, la II República mantuvo el interés por los motivos hispanoamericanos. De hecho, su primera serie propia -hasta entonces sólo habían sobrecargado sellos con la efigie de Alfonso XIII o algún Pegaso- fue la de octubre de 1931 sobre el III Congreso de la Unión Postal Panamericana, que se divide en tres series: Edifil 604-613, de franqueo ordinario; Ed. 614-619, de correo aéreo; y Ed. 620-629, de servicio oficial (las tres también en series sin dentar).

 
Tras el Alzamiento Nacional (18 de julio de 1936), el Estado Español se constituyó primero en Salamanca, luego en Burgos y luego en Madrid tras la conclusión de la Guerra Civil. Desde el primer día empezó a emitir sellos de correos, algunos de los cuales se solapan con los vigentes en el cada vez más reducido territorio republicano. Franco le dio más realce a la Conquista de América, siguiendo el afán de reconstruir un Imperio, de manera más espiritual que territorial. El antiguo Imperio Español de los Reyes Católicos, y por tanto la gesta de Colón evangelizando todo un continente, era una contraposición perfecta a la II República cuyos enemigos la tildaban de atea, carente de valores y enemiga de todo lo bueno y noble que había en el carácter español. Isabel y Fernando aparecieron desde el primer día, en numerosas series; también se rindió homenaje al Cid Campeador, la batalla de Lepanto o el Milenario de Castilla.

El primer sello franquista con temática propiamente americana apareció dentro de la serie del Día del sello y fiesta de la Hispanidad de 1946 (Ed. 1002-04; también sin dentar), uno de cuyos motivos (Ed. 1004 de 5'50 pta., un valor facial realmente elevado para la época) representa a fray Bartolomé de las Casas con un indio medio desmayado en brazos, seguramente extasiado ante el descubrimiento de la religión católica.


 Sellos de Bartolomé de las Casas, sin dentar (Ed. 1004sd)
Foto, Todo Colección www.todocoleccion.net

 
El reinado de Juan Carlos I ha mantenido el vínculo con Hispanoamérica. En 1976 se hizo un sello conmemorativo de su Primer viaje al continente americano (Ed. 2333), con ocasión de su visita a los Estados Unidos. En realidad se trataba de la primera vez que un Rey de España pisaba el continente que habíamos descubierto 500 años atrás.

Volviendo a Centroamérica, Nicaragua fue el motivo de la serie de la Hispanidad 1973 (Ed. 2154-57), con motivos que representaban, entre otros, su catedral de León y varias casas coloniales.

 


Por su parte, la serie de la Hispanidad 1976 (Ed. 2371-74), estuvo dedicada a Costa Rica, mientras que la de Hispanidad 1977 (Ed. 2439-42) hizo lo propio con Guatemala.
 


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