21 sept 2012

El autogiro de De la Cierva



            Tal día como hoy, el 21 de septiembre de 1895, nació en Murcia Juan de la Cierva y Codorníu, uno de los pioneros de la Aviación. Se trasladó a Madrid siendo un niño por las actividades políticas de su padre -de quien hablaremos brevemente más adelante-, y pronto empezó a fascinarle un reto, el de elevarse por los aires en un vehículo dirigido. En concreto, le interesaba diseñar un aeroplano que pudiera mantenerse en el aire a poca velocidad, ya que muchos accidentes aéreos se producían al tomar tierra. Para eso llegó a la conclusión de que necesitaba que su aeroplano tuviera las alas giratorias, y no fijas como los monoplanos, biplanos y triplanos de la época, que eran eficaces a la hora de mantenerse en vuelo pero se convertían en auténticas tumbas cuando perdían velocidad.


1903. Los hermanos Wright logran el primer vuelo de la Historia


             A los 16 años, con ayuda de otros compañeros, creó un primer aparato al que llamaron "el cangrejo rojo", que voló efectivamente en 1912. El diseño fue evolucionando hasta dar lugar al autogirocóptero, que enseguida pasó a llamarse autogiro. El primer autogiro se elevó del aeródromo madrileño de Cuatro Vientos en enero de 1923. De la Cierva se convirtió en un héroe mundial al hacer la primera travesía del autogiro sobre el Canal de la Mancha, volando de Londres a París, el 18 de septiembre de 1928.


 El autogiro De la Cierva sobrevuela Valencia. Foto: Abc.

             Al comenzar la Guerra Civil, De la Cierva estaba en Gran Bretaña. Apoyó de inmediato al general Franco -que en los primeros días era tan sólo uno más de los sublevados- y le ayudó a trasladarse desde su destino en las Canarias al Marruecos Español, consiguiendo gracias a sus contactos el famoso avión Dragon Rapide.

            Juan de la Cierva murió en accidente de aviación el 9 de diciembre de 1936, cuando el avión comercial en que viajaba como pasajero se estrelló y se incendió al despegar desde el aeropuerto londinense de Croydon.

            Era hijo de Juan de la Cierva y Peñafiel, uno de los políticos conservadores más destacados de principios del siglo XX, que entre otros muchos cargos fue ministro de Alfonso XIII en numerosos gabinetes, incluyendo el último de la Monarquía. De hecho, llegó a enfrentarse con el Rey cuando éste afirmó que estaba dispuesto a abdicar. En un momento de la discusión, Alfonso XIII llegó a decirle: Juan, recuerda que yo también soy monárquico.



Alfonso XIII dio paso a la II República
contra la voluntad de su ministro Juan de la Cierva

             Su abuelo materno era Ricardo Codorníu y Starico, recordado como "el Apóstol del Árbol", que tuvo un papel fundamental en la repoblación forestal de la serranía murciana de Sierra Espuña. El ingeniero tuvo un hermano, Ricardo, diputado conservador, que murió a manos de los republicanos durante la Guerra Civil. El hijo de éste, Ricardo de la Cierva y Hoces, fue ministro de Cultura con Suárez (1980), además de uno de los historiadores contemporáneos más respetados, siempre desde una óptica conservadora y monárquica.

 
Sierra Espuña con árboles:
otra obra de la familia De la Cierva - Codorníu

              A De la Cierva se le rindió el primer homenaje en forma de sello durante la II República. En 1935 salió un motivo muy conocido, un sello casi cuadrado en tonos blanco y azul, de 2 pta.de valor facial, que reproduce el autogiro sobrevolando Sevilla con la Giralda de fondo (Edifil 689).




 Sellos de 1935 (izda.) y 1938, distinguibles por el color del cielo


            El autogiro vuelve a aparecer a principios de 1936, en la serie del XL Aniversario de la Asociación de la Prensa (Ed. 711-725; también hay serie sin dentar). Uno de los motivos reproduce a la aeronave aterrizando o despegando delante de la Escuela Nazaret, una casa escuela de la Asociación de la Prensa (Ed. 715, 718, 720 y 722, y sus variedades sin dentar).
 
 
            En 1938, durante el transcurso de la Guerra Civil, el Gobierno republicano recuperó el motivo del autogiro y la Giralda de años anteriores; sólo que en esta emisión (Ed. 769; también sin dentar), el cielo ya no es blanco, sino a rayas horizontales blancas y azules. Este motivo tiene dentado 11 1/2 ; algo que lo diferencia de otro sello idéntico emitido muy poco después, con dentado 10 (Ed. 772A), cuyo precio en el mercado es muy superior al anterior (vid. más arriba).
 
            El régimen del general Franco distinguió al inventor con un motivo muy conocido, un sello alargado con el autogiro sobrevolando una ciudad y el busto de De la Cierva a la derecha del sello. La primera serie con este motivo se emitió en el período 1939-41 (Ed. 880-886), y se caracterizó por el dentado 11.

            Posteriormente, entre 1941-50, se emitió una segunda serie con el mismo motivo y prácticamente la misma relación de valores y colores (Ed. 940-947). La segunda serie se reconoce por su dentado 10 1/2 y su apariencia más tosca que la primera. Ésta cuenta además con un valor de 10 pta.violeta.

            Los ejemplares de las dos series (excepto el 10 pta., Edifil 947) también se editaron sin dentar; los expertos pueden diferenciarlos atendiendo, entre otros factores, al tono exacto de color y la finura de la impresión.

 








 Las series del autogiro de 1939-41 (arriba) y 1941-50 (abajo),
reconocibles por el dentado y la calidad de impresión

             El Franquismo volvió a rendirle homenaje al autogiro dentro de la serie de 1961, sobre el L Aniversario de la Aviación Española (Ed. 1401-05). El primer valor de esta serie (1 pta.) es el autogiro, en un dibujo que recuerda al motivo republicano.

 

            La Filatelia española perdió ocasión, a mi juicio, de renovar su gratitud hacia el ingeniero murciano en la serie de 1980 sobre Pioneros de la Aviación (Ed. 2595-98), que sí recordó, merecidamente, a Pedro Vives, Benito Loygorri, Alfonso de Orleans y Alfredo Kindelán. Quizás esa serie podría haber incluido otros dos valores dedicados a dos pioneros tan destacados como Ricardo de la Cierva y Ramón Franco.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario