Tal día como hoy, el 21 de
septiembre de 1895, nació en Murcia Juan
de la Cierva y Codorníu, uno de los pioneros de la Aviación. Se trasladó a
Madrid siendo un niño por las actividades políticas de su padre -de quien
hablaremos brevemente más adelante-, y pronto empezó a fascinarle un reto, el
de elevarse por los aires en un vehículo dirigido. En concreto, le interesaba diseñar un aeroplano que pudiera
mantenerse en el aire a poca velocidad, ya que muchos accidentes aéreos se
producían al tomar tierra. Para eso llegó a la conclusión de que necesitaba que
su aeroplano tuviera las alas giratorias, y no fijas como los monoplanos, biplanos
y triplanos de la época, que eran eficaces a la hora de mantenerse en vuelo
pero se convertían en auténticas tumbas cuando perdían velocidad.
1903. Los hermanos Wright logran el primer vuelo de la Historia
A los 16 años, con ayuda de otros
compañeros, creó un primer aparato al que llamaron "el cangrejo
rojo", que voló efectivamente en 1912. El diseño fue evolucionando hasta
dar lugar al autogirocóptero, que enseguida pasó a llamarse autogiro. El primer
autogiro se elevó del aeródromo madrileño de Cuatro Vientos en enero de 1923.
De la Cierva se convirtió en un héroe mundial al hacer la primera travesía del
autogiro sobre el Canal de la Mancha, volando de Londres a París, el 18 de
septiembre de 1928.
El autogiro De la Cierva sobrevuela Valencia. Foto: Abc.
Al comenzar la Guerra Civil, De la
Cierva estaba en Gran Bretaña. Apoyó de inmediato al general Franco -que en los
primeros días era tan sólo uno más de los sublevados- y le ayudó a trasladarse
desde su destino en las Canarias al Marruecos Español, consiguiendo gracias a
sus contactos el famoso avión Dragon Rapide.
Juan de la Cierva murió en
accidente de aviación el 9 de diciembre de 1936, cuando el avión comercial en
que viajaba como pasajero se estrelló y se incendió al despegar desde el
aeropuerto londinense de Croydon.
Era hijo de Juan de la Cierva y Peñafiel, uno de los políticos conservadores
más destacados de principios del siglo XX, que entre otros muchos cargos fue
ministro de Alfonso XIII en numerosos gabinetes, incluyendo el último de la
Monarquía. De hecho, llegó a enfrentarse con el Rey cuando éste afirmó que
estaba dispuesto a abdicar. En un momento de la discusión, Alfonso XIII llegó a
decirle: Juan, recuerda que yo también
soy monárquico.
Alfonso XIII dio paso a la II República
contra la voluntad de su ministro Juan de la Cierva
Su abuelo materno era Ricardo Codorníu y Starico, recordado
como "el Apóstol del Árbol", que tuvo un papel fundamental en la
repoblación forestal de la serranía murciana de Sierra Espuña. El ingeniero
tuvo un hermano, Ricardo, diputado
conservador, que murió a manos de los republicanos durante la Guerra Civil. El
hijo de éste, Ricardo de la Cierva y
Hoces, fue ministro de Cultura con Suárez (1980), además de uno de los
historiadores contemporáneos más respetados, siempre desde una óptica
conservadora y monárquica.
Sierra Espuña con árboles:
otra obra de la familia De la Cierva - Codorníu
A De la Cierva se le rindió el
primer homenaje en forma de sello durante la II República. En 1935 salió un
motivo muy conocido, un sello casi cuadrado en tonos blanco y azul, de 2 pta.de
valor facial, que reproduce el autogiro sobrevolando Sevilla con la Giralda de
fondo (Edifil 689).
Sellos de 1935 (izda.) y 1938, distinguibles por el color del cielo
El autogiro vuelve a aparecer a
principios de 1936, en la serie del XL
Aniversario de la Asociación de la Prensa (Ed. 711-725; también hay serie
sin dentar). Uno de los motivos reproduce a la aeronave aterrizando o
despegando delante de la Escuela Nazaret, una casa escuela de la Asociación de
la Prensa (Ed. 715, 718, 720 y 722, y sus variedades sin dentar).
En 1938, durante el transcurso de la
Guerra Civil, el Gobierno republicano recuperó el motivo del autogiro y la
Giralda de años anteriores; sólo que en esta emisión (Ed. 769; también sin
dentar), el cielo ya no es blanco, sino a rayas horizontales blancas y azules.
Este motivo tiene dentado 11 1/2 ; algo que lo diferencia de otro sello idéntico
emitido muy poco después, con dentado 10 (Ed. 772A), cuyo precio en el mercado
es muy superior al anterior (vid. más arriba).
El régimen del general Franco
distinguió al inventor con un motivo muy conocido, un sello alargado con el
autogiro sobrevolando una ciudad y el busto de De la Cierva a la derecha del
sello. La primera serie con este motivo se emitió en el período 1939-41 (Ed.
880-886), y se caracterizó por el dentado 11.
Posteriormente, entre 1941-50, se
emitió una segunda serie con el mismo motivo y prácticamente la misma relación
de valores y colores (Ed. 940-947). La segunda serie se reconoce por su dentado
10 1/2 y su apariencia más tosca que la primera. Ésta cuenta además con un
valor de 10 pta.violeta.
Los ejemplares de las dos series
(excepto el 10 pta., Edifil 947) también se editaron sin dentar; los expertos
pueden diferenciarlos atendiendo, entre otros factores, al tono exacto de color
y la finura de la impresión.
Las series del autogiro de 1939-41 (arriba) y 1941-50 (abajo),
reconocibles por el dentado y la calidad de impresión
El Franquismo volvió a rendirle homenaje
al autogiro dentro de la serie de 1961, sobre el L Aniversario de la Aviación Española (Ed. 1401-05). El primer
valor de esta serie (1 pta.) es el autogiro, en un dibujo que recuerda al
motivo republicano.
La Filatelia española perdió
ocasión, a mi juicio, de renovar su gratitud hacia el ingeniero murciano en la
serie de 1980 sobre Pioneros de la
Aviación (Ed. 2595-98), que sí recordó, merecidamente, a Pedro Vives,
Benito Loygorri, Alfonso de Orleans y Alfredo Kindelán. Quizás esa serie podría
haber incluido otros dos valores dedicados a dos pioneros tan destacados como Ricardo
de la Cierva y Ramón Franco.









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