En
la prensa de hoy aparecen dos noticias relacionadas con la pintura. La primera,
la mujer de Estados Unidos que compró un Renoir
por 39 euros. Se trataba del típico mercadillo que organizan los americanos
cuando quieren vaciar el garaje. A la mujer le interesaba especialmente una
vaca de plástico de adorno, pero se fijó en un cuadro con un marco de madera que
le pareció muy bonito. Se llevó el lote a su casa, y cuando estaba despegando
el papel protector de la parte posterior, para arrancar la tela, su madre le
recomendó que investigara un poco, sobre todo por el rótulo RENOIR que había grabado en un letrerito
en el propio marco.
Los
expertos han identificado la obra como un auténtico Renoir, el Paisaje a orillas del Sena cuya pista se
perdió en los años veinte.
La
segunda noticia de actualidad sobre pintura nos trae de vuelta a España, y se
relaciona con un presunto expolio. Resulta que hace unos meses, el Gobierno de
Cantabria denunció la desaparición de 81 cuadros del patrimonio regional. Haciendo
inventario se percataron de que habían perdido la pista de 212 cuadros; tras
revisar almacenes, despachos y demás dependencias encontraron una parte, pero aún
les faltaban 81, por lo que interpusieron la denuncia correspondiente. La
semana pasada, 21 de esos cuadros aparecieron en el almacén de una nave
industrial propiedad de un antiguo colaborador del ex consejero de Cultura.
Estas
dos noticias me han hecho plantearme cuál fue la primera serie de sellos
españoles dedicada a la pintura. Y he encontrado la que se dedicó a Goya en
1930. Entre 1929-30 se celebró en Sevilla una Exposición Iberoamericana, que
fue tan célebre como la Expo 92 que muchos aún recordamos. Una de las
construcciones de dicha exposición reproducía a escala la Quinta del Sordo, una
casa en Carabanchel (Madrid) donde vivió y trabajó Francisco de Goya antes de
exiliarse en Francia.
La
serie de 1930 (Edifil 499-516; también hay serie sin dentar) está dedicada a la
Quinta de Goya en la Exposición de
Sevilla, y consta de 18 valores; algunos reproducen el retrato de Goya obra
de Vicente López; otros, la Maja desnuda,
que de esta forma se convirtió además en el primer desnudo femenino
reproducido en un sello español.
A
continuación se emitió otra serie destinada al correo aéreo (Edifil 517-530;
también sin dentar). El nombre es el mismo, Quinta de Goya en la Exposición de Sevilla, pero los motivos
elegidos son algunos Caprichos con
personajes voladores.
Por
cierto, parece que la Quinta del Sordo no se llamaba así por la enfermedad que
padecía Goya, sino porque éste se la compró a una persona que también era
sorda. La casa madrileña ha desaparecido; en cuanto a la réplica sevillana, parece
ser que en la actualidad acoge nada menos que un bar llamado Bar Citroën.
En
1958, Correos comenzó una tradición que duró más de veinte años: una serie
anual sobre un pintor español. Todas las series se relacionan por el rótulo
dorado, en la parte inferior del sello, con el nombre de España. Las primeras
series se emitieron el 24 de marzo, considerado Día del Sello, aunque
posteriormente pasaron a finales de septiembre.
La
primera serie, cómo no, fue la de Francisco
de Goya (Edifil 1210-19), con el mencionado retrato que le hizo Vicente
López -que reproduciremos más adelante en esta serie de artículos- y otras obras como El pelele o El quitasol.
En
1959 se emitió la serie sobre Diego
Velázquez (Edifil 1238-47), con Las
Meninas, Las lanzas o El príncipe Baltasar Carlos a caballo.
En
1960 el autor homenajeado fue Bartolomé
Esteban Murillo (Ed. 1270-79), con La
Sagrada Familia del pajarito o El
buen pastor.
En
1961 le llegó el turno a El Greco
(Ed. 1330-39), con El caballero de la
mano al pecho o El entierro del conde
Orgaz.
El
24 de marzo de 1962 salió la serie correspondiente a Francisco de Zurbarán (Ed. 1418-27), con motivos como la Inmaculada o su autorretrato. Ese mismo
año (28 de mayo) hubo una segunda serie dedicada a Pedro Pablo Rubens. Se trata de una serie corta, de sólo cuatro
sellos (Ed. 1434-37) dedicados a Felipe II, el duque de Lerma y Fernando de
Austria, más su autorretrato.
En
1963, la serie anual de pintores homenajeó a José de Ribera, El Españoleto
(Ed. 1498-1507), con el Triunfo de Baco,
Arquímedes o el Rebaño de Jacob. La
serie de 1964 se dedicó a Joaquín
Sorolla (Ed. 1566-75) y sus motivos pesqueros y levantinos. Y aún dicen que el pescado es caro; Niños en la playa -un motivo que ya salió años antes entre los sellos Pro Tuberculosos-; o Sacando la barca. En
1965 le llegó el turno a Julio Romero de
Torres (Ed. 1657-66) con La chiquilla
piconera y otras mujeres morenas... Mientras que el
pintor de la serie de 1966 fue José
María Sert (Ed. 1710-19), con motivos como los Argonautas, La Audacia o La Justicia.
En
1967 se optó por un Homenaje al pintor
desconocido (Ed. 1779-88); la serie reproduce una serie de motivos del arte
rupestre de la cueva de Altamira y otros yacimientos prehistóricos de
Cantabria, Badajoz y Castellón.
El
pintor de la serie de 1968 fue Mariano
Fortuny (Ed. 1854-63), con el Idilio,
el Viejo desnudo al sol o La batalla de Tetuán. En
1969 se reprodujeron obras de Alonso
Cano (Ed. 1910-19), como San José,
Cristo y el ángel, La Samaritana o La visión de San Juan.
Mañana colgaré la segunda parte del artículo, con referencias a Zuloaga, Solana o Picasso.




















Tengo unos sellos muy antiguos, matados y sin matar, pero todos en buen estado.si me podéis ayudar a donde los tendría que llevar gracias
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